Paco de Lucía (1947-2014)

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Doris Lessing (1919-2013)

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¡Science of the City estrena blog!

El proyecto Science of the City estrena blog, si estáis interesados encontrareis toda la información para participar en el concurso.

Science of the City quiere contribuir a poner de manifiesto todas estas cualidades que presentan nuestras ciudades. Es un proyecto dirigido a todos aquellos que quieran ser curiosos, creativos y juguetones. La idea es aproximarse a la ciudad de una manera diferente, intentando ver la ciencia que se esconde en cada rincón y plasmarlo de forma creativa en un vídeo de 2 minutos.”

“El proyecto Science of the City continua animando a los ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo a buscar la ciencia que se  esconde por las esquinas de sus ciudades y plasmarlo en un vídeo de 2 minutos.

No creo que haya problema en que sean “ciudades rurales” porque tienen un concepto amplio de ciudad :)

Fuente del texto e imágenes: Co-creatingcultures

La Idea en una Línea

Hacer un video de 2 minutos sobre la ciencia en la ciudad!

El proyecto

La Mandarina de Newton, dentro de su línea de trabajo e investigación Co-Creating Cultures, ha puesto en marcha una nueva aventura muy urbana e internacional: Science of the City.

Science of the City se desarrolla en Barcelona, Silicon Vally, Singapur, Nueva York y otras ciudades cuyos ciudadanos o centros de ciencia se irán sumando al proyecto.

Es un proyecto expositivo que empieza con un concurso de vídeo. El certamen premiará los mejores videoclips de dos minutos que den a conocer algún aspecto científico localizado en tu ciudad. Los videos se pueden inscribir en tres categorias: descubrimiento (¿Qué has descubierto en tu ciudad?), experimento (Utiliza tu ciudad para demostrar una hipótesis) y pregunta (preguntas y respuestas científicas que genera una ciudad). Accediendo a la página web de the TechVirtual.org, podréis descargar las instrucciones de participación. Durante cuatro meses podréis subir vídeos a la plafaforma del Tech Virtual, ver los vídeos de otros participantes, comentarlos, pedir consejo sobre vuestros propios videos y votar las propuestas. El plazo de presentación termina el 28 de Junio.

Si miráis atentamente vuestro entorno os sorprenderéis con la cantidad de fenómenos científicos que pueden observarse sin salir de la metrópoli. Si aún así, todavía tenéis dudas de cómo podrían ser vuestros clips, en el Canal Youtube de La Mandarina de Newton encontraréis algunos clips de muestra. Los mejores videos se seleccionarán mediante un jurado y votación popular. Todos los videos formarán parte de un proyecto de investigación abierto a científicos y artistas. El resultado de esta investigación científica y artística se expondrá en el Centre d’Arts Santa Mònica de Barcelona.

La Mandarina de Newton agradece el soporte del Tech Museum de San José en Silicon Valley, California, para toda la plataforma virtual y del Centre d’Arts Santa Mònica para difusión y soporte del posterior proyecto expositivo.

Fases del proyecto

Concurso de vídeos:

Del 28 de febrero de 2011 al 28 de junio invitamos a los y las participantes a presentar tantos vídeos de dos minutos sobre temas científicos en su ciudad, como deseen. Este concurso pretende promover la colavoración y la diversión.

El Tech Museum de California patrocina los premios mencionados a continuación, pero exite espacio para que otras instituciones patrocinen premios especiales: tercera lengua, temas concretos, etc.

El proyecto de investigación:

El video es un producto muy rico que contiene mucha información. Los participantes no sólo subirán sus vídeos, sino que también los etiquetaran con palabras descriptivas que reflegen su visión de la ciencia.

Todo este material, juntamente con algunos procesos más de recogida de datos, nos permitirán integrar un discurso, producir mapas conceptuales, redes de conceptos y análisis semántico. Basaremos parte de la investigación en minería de datos y análisis de la actividad online.

El resultado esperado de este proceso es una mejor comprensión de algunas de las percepciones por parte del público en términos de conceptos científicos, sus intereses en distintos tipos de temas, así como su predisposición hacia la experimentación, la investigación y la exploración. Esta investigación será también una fuente de nuevos posibles temas para futuras actividades en los centros científicos implicados en el proyecto, incluyendo los temas de las exposiciones y los nuevos tipos y estilos de las actividades.

Trabajaremos en cooperación con grupos de investigación universitarios (UPC UPF), especializados en la minería de datos y la comunicación de la ciencia.

La exposición:

Los datos resultantes de la fase de investigación anterior se utilizarán como materia prima para que los artistas se inspiren y empiecen sus proyectos de arte.

Los formartos artísticos estarán abiertos a cualquier tipo de media, con preferencia por las obras y procesos en torno a la visualización de datos.

Los vídeos seleccionados y el trabajo de los artistas se mostrará en arts Santa Mònica en Barcelona.

La exposición será comisariada por Co-Creating Cultures.

Categorías

Hallazgo: ¿Qué has descubierto en tu ciduad que tenga alguna cosa de ciencia detrás?

+ vídeo piloto “Fósiles urbanos

Experimento: Usad la ciudad para mostrar y explicar un principio científico. Cread un experimento basado en vuestra propia ciudad!.

vídeo piloto “Leyes de Newton

Pregunta: ¿Cuál es vuestra pregunta científica relacionada con la ciudad? ¿También habéis encontrado la respuesta?

+ vídeo piloto “¿Por qué el cielo es azul?

Rodando suave suave por la TransAndalus

Foto del álbum de Julen Iturbe en Flickr

Julen Iturbe ha iniciado de nuevo su camino en bici por el Ándalus

Podeis seguir el recorrido a través de su blog, Consultoría artesana en red, en Twitter con este hashtag #rssuave y ver las fotos en Flickr

No os lo perdáis, vale la pena ;)

<br /> <a href=”http://twubs.com/rssuave” mce_href=”http://twubs.com/rssuave”>#rssuave</a>

Arrobas no virtuales



El pasado 8 de diciembre asistí, por primera vez como adulta, a una matanza de cerdo.

Mis recuerdos de otras matanzas, de la mano de mi abuelo, con unos cinco años, me hicieron estar algo alterada durante la víspera.

El día amaneció con fuertes lluvias y pensé algo aliviada que se suspendería. No

Cuando llegué ya estaba todo preparado, y enseguida empezó la jornada.

En el corralito estaban los cinco cerdos que iban a ser sacrificados ese día. Cada cerdo pesaba unas 16 arrobas. Una arroba es el equivalente a 11,502 kilogramos.

Lo primero que me llamó la atención fue la separación de trabajos por sexos. Los hombres matan y despiezan al cerdo, las mujeres lavan las tripas, separan la carne, la convierten en suculentos embutidos y limpian los barreños. El acto de la muerte del animal es territorio masculino. El acto de preparar la carne es femenino. Dos territorios separados. Siguiendo algún rito ancestral, el hombre sale a cazar y la mujer cocina y prepara los alimentos. Dos mundos.

José Vicente, José Manuel, isidoro, Perico, Sergio, Félix, Manolo, Manuel, Rafael padre, Rafa, Rafael hijo, Damian, Jero… todos participan. 16 arrobas necesitan fuerza y destreza.

Un corte certero de Rafael hace que el momento de matar al animal sea rápido. Es importante, corte rápido y el animal sufre lo mínimo.

Se recoge la sangre con un barreño. Una vez muerto Damián y Manuel chamuscan la piel del cerdo para quitarle parte de la piel y pelo.

Los hombres despiezan con gran destreza el inmenso animal y las partes van separándose para distintos fines.

Hay un estricto orden no escrito en todo el proceso. Todo el mundo, menos yo, sabe dónde debe estar en el momento preciso y tod@s saben qué deben hacer.

Las mujeres seleccionan las piezas y comienzan a separarlas. Empiezan por las tripas y las limpian. Después servirán como “envase” para hacer las morcillas, salchichones, chorizos…

Eva y Aurelia, que son las que llevan la batuta, aprendieron este complicado y particular baile, desde pequeñas, en sus casas.

En medio de este apasionante ir y venir, todos pueden comer y beber en una mesa situada en un lugar de fácil acceso.

El olor durante el proceso, sorpresivamente, no me resulta desagradable, es dulzón y me permite mantener cierta dignidad.

Cuando se van colocando las piezas que van saliendo del despiece, tienen mucho cuidado en que cada cabeza tenga su respectiva lengua y que ambas estén al lado de cada animal. Es importante para que después el veterinario reconozca y pueda certificar cada animal muerto. No puedo asistir a la llegada del veterinario ya que acabado el despiece, se limpia la zona ensangrentada donde se ha realizado la matanza y las mujeres empiezan las tareas de limpieza de las tripas, y me voy con ellas.

No puede hacerse en las casas para no obturar las tuberías, así que nos trasladamos a la fuente de la plaza del pueblo. Llueve muy fuerte y hace un frío tremendo. Rafa nos coloca un parasol enorme para que no nos mojemos. Francisca, Aurelia, Chari y Eva,  lavan las tripas a conciencia.  Bajo un agua que obviamente está helada. Es un proceso largo y muy pesado. Para dar la vuelta a las mas finitas utilizan un trozo de palo afilado llamado “volveor”. Las lavan, les echan kilos y kilos de sal, las vuelven a lavar y les echan de nuevo sal. Las dejaran toda una noche cubiertas con la sal para purificarlas. Al día siguiente las volverán a lavar y ya estarán listas.

Mientras tanto los hombres han ido cuarteando las partes del cerdo. Cuando llegamos ya están guardando los jamones, lomos… para que se sequen.

Mientras tanto Aurelia cuece las lenguas y los bazos. Nosotras, Isabel y yo, si al fin voy a hacer algo útil, pelamos kilos y kilos de ajos, hojas de perejil y hierbabuena que se usará para las morcillas de lustre.

Es hora de irse a comer.

Se reúnen en el bar de Emiliano para comer juntos.

Después hay que seguir trabajando. Las figuras masculinas han desaparecido del escenario. Eva, Aurelia, Francisca y Chari separan las piezas con maestría. Saben perfectamente qué trozo se destinará a las morcillas, y cuáles a los chorizos y salchichones. Por mucho que observo,  no logro entenderlo. No hay explicaciones posibles, ellas lo saben y yo no.

Mientras trabajan, la conversación es fluida y las risas son constantes.

Cuando está todo separado se acaba la jornada.  Todas están tremendamente cansadas. Fuera sigue lloviendo y el frío es inmenso.

Al día siguiente cuando llego, Aurelia, Chari, Eva, Francisca, Josefina, Quintina y Carmen ya están trabajando. Hay que lavar de nuevo las tripas, cortarlas, preparar las especies, los ajos, la hierbabuena para mezclar con la carne y la sangre…

Mientras Eva, Aurelia, Chari, Quintina y Josefina  embuchan las diferentes carnes separadas el día anterior, Carmen, Francisca y Noelia preparan en un gran barreño el adobe donde sumergirán las “cañas de lomo” después de atarlas concienzudamente.

A medida que van realizando sus trabajos específicos, van colgando las piezas para que se sequen.

En el exterior Rafa, delante de una gran olla puesta al fuego, va dando vueltas lentamente a los chicharrones.

Siguen las conversaciones y las risas.

Las piezas ya están colgadas para el secado. Ahora habrá que cuidarlas diariamente para ir limpiando el exceso de grasa que se va acumulando al estar colgadas y vigilar la posibilidad del ataque de la temida mosca.

Gracias a tod@s por dejarme estar ahí. Sin preguntas. Sin hacerme sentir que estaba fuera. Aprendiendo

Un antropólogo en Marte Siete relatos paradógicos

Oliver Sacks

Considerado uno de los grandes escritores clínicos del siglo, Oliver Sacks nos presenta en su último libro siete casos neurológicos que constituyen una profunda reflexión sobre la esencia de la identidad y los mecanismos del conocimiento. Un pintor que tras un accidente de coche deja de ver el color; un cirujano cuyos continuos tics y compulsiones sólo remiten cuando opera o pilota su aeroplano; un hombre que tras toda una vida de ceguera recupera la vista sólo para darse cuenta de que no sabe ver; una profesora autista capaz tan sólo de tratar y comprender a los animales, y a quien la complejidad de las emociones humanas deja tan perpleja que se siente como «un antropólogo en Marte»: éstos son algunos de estos «relatos paradójicos» que nos presentan un aspecto de la existencia que nos sería imposible conocer sin esa anomalía denominada enfermedad.

Para Sacks, que en cierto modo también comparte esa condición de antropólogo en Marte, no se trata tanto de qué enfermedad tiene una persona, sino de cómo la persona se halla atrapada en la enfermedad y sometida a sus leyes, y de cómo todo lo que constituye la identidad sufre un proceso de adaptación para permitirle habitar ese espacio físico alterado que es el propio cuerpo.

La tesis que mantiene el autor es que no se trata tanto de «curarse» de la enfermedad, pues algunas de las que aquí aparecen, como el autismo, el síndrome de Tourette, la acromatopsia, no admiten el concepto de curación, sino de aprender a vivir con ella, a pesar de lo grotescos que puedan ser algunos síntomas de lo diferente que pueda sentirse el paciente respecto a los así denominados normales.

Todos estos pacientes encuentran en el doctor Sacks no sólo un médico atento, intuitivo y perspicaz, sino a alguien que comparte sus vidas y aplica el método empático de investigación que G. K. Chesterton presentara a través de su personaje más famoso, el padre Brown. En estas siete parábolas sobre la mutabilidad de la condición humana, Oliver Sacks demuestra otra vez su excepcional talento como narrador, su vastísima cultura y su capacidad para hacer que estos personajes a primera vista estrambóticos acaben pareciéndonos familiares y normales.

Fuente: Editorial Anagrama

ISBN 978-84-339-0540-6

PVP sin IVA 18.75 €

PVP con IVA 19.50 €

Nº de páginas 408

Colección Argumentos

Traducción Damián Alou

Manifiesto Abla 2010

Manifiesto Salud

Salud 2.0 Líneas para una Sanidad Participativa

32 años desde Alma-Ata

De la comunidad que se reunió por primera vez en septiembre 2010 con las primeras dos conferencias sobre Salud 2.0 en Sevilla y Granada, y que se ha vuelto a reunir en el reciente encuentro Salud 2.0 en Abla (Almería) a finales de 2010, surge la iniciativa #salud20Andalucia.

Pero #salud20andalucia se ha convertido en mucho más que en una etiqueta de una aplicación de éxito (Twitter®), #salud20andalucia es el germen visionario de un grupo abierto, colaborativo y entusiasta, donde cada uno aporta su visión como ciudadano y profesional y donde las aportaciones no están limitadas a Andalucía sino que se abren a la comunidad global, con participaciones tanto nacionales como internacionales.

Del ideario colectivo surge este manifiesto.

Los integrantes de este grupo estamos convencidos de que es necesario avanzar hacia un nuevo modelo sociosanitario más sostenible, participativo y democrático, en el que las relaciones entre la ciudadanía, los profesionales y las organizaciones sean necesaria y oportunamente rediseñadas para lograr una sanidad más accesible y cercana.

Pensamos que el concepto Salud 2.0 debe entenderse como un cambio en la cultura organizacional sustentado en una concepción horizontal y colaborativa, frente a la vision tradicional piramidal y jerarquizada.

Las instituciones sanitarias pueden y deben aprovechar el potencial de cambio de este nuevo modelo de salud 2.0 para lo que podrán contar con los profesionales que ya han dado pasos en este sentido.

Sobre estas ideas se redactan estas líneas de trabajo que se convierten así en nuestra propuesta para empezar la renovación de la sanidad siguiendo el modelo que surge de la Web 2.0.

Para la Ciudadanía:

Los ciudadanos según el principio de Autonomía del paciente, recogido en la Ley de Autonomía del Paciente, son co- responsables de su salud, por lo que su participación activa es imprescindible tanto en el cuidado de su salud como en la mejora de los sistemas sociosanitarios.

Se debe respetar y fomentar la auto-organización ciudadana en comunidades en red. No hay mejor empoderamiento que el que surge de manera espontánea y autónoma.

Las conversaciones de la ciudadanía en torno a su salud y al sistema sanitario no deben ser entendidas como amenazas por gestores o profesionales, sino como una gran oportunidad para mejorar el propio sistema.

La ciudadania participativa no espera a que se le pregunte para opinar y valorar la calidad de los servicios. Las opiniones originadas en la red son un sistema ágil y de gran valor para la mejora continua de los sistemas sociosanitarios. Las organizaciones no pueden limitarse a sus sistemas de evaluación tradicionales.

Las tecnologías ofrecen posibilidades y soluciones. Todas ellas han de estar al servicio de las necesidades ciudadanas, independientemente de las agendas institucionales. Si no es así, podrían convertirse en un obstáculo en la mejora del sistema sociosanitario.

Las soluciones tecnológicas han de ser simples, manejables y accesibles. Antes de implantar una aplicación hay que valorar si cumple estas premisas. La formación de la ciudadanía constituye un requisito imprescindible para su éxito.

Las iniciativas institucionales con soporte tecnológico, cuando no se ha tenido en cuenta a la ciudadanía, suelen fallar al trasladarse a la práctica real, por lo que deberán ser planteadas desde su punto de vista, lo que permitirá que se adapten a sus necesidades y expectativas.

Antes de consolidar soluciones generales hay que construir experiencias locales. El método experimental no sólo es el más adecuado para el conocimiento científico, también lo es para el diseño de servicios. La experiencia del Living Lab de Abla debe servir de modelo.

Los ciudadanos excluidos y desconectados de la sociedad actual en las soluciones basadas en la Web 2.0 deben ser integrados, ya que son los que más necesitan los servicios sanitarios.

El primer paso hacia la transparencia es la claridad. Los servicios y la información deben ser fáciles de encontrar, de usar y de entender.

Para los Profesionales:

Establecer mecanismos que faciliten la colaboración y el intercambio de conocimientos mediante el uso de redes profesionales, dado que son éstos tienen información y conocimiento suficientes para mejorar los servicios que prestan.

La auto-organización los profesionales sociosanitarios, junto con la ciudadanía, debe ser un pilar fundamental del cambio. La comunidad local ha de convertirse en espacio social de innovación que lidere el cambio.

El debate de los profesionales en torno al sistema sanitario no debe ser entendido como una amenaza por los gestores o responsables políticos, sino como una gran oportunidad para mejorar el propio sistema.

Internet es una vía para mejorar la relación entre los ciudadanos y los profesionales. Colaborar en la red, orientar los servicios a la ciudadanía y compartir experiencias, potencia el crecimiento común.

El impulso del uso de Internet y las nuevas tecnologías es imprescindible para la mejora oganizativa del sistema sociosanitario.

Las soluciones tecnológicas deben ser accesibles para todos. Las organizaciones deberán proveer y facilitar su acceso independientemente del lugar de trabajo y titulación.

La seguridad no puede ser excusa para el acceso a Internet. Debe ser un derecho de los profesionales ejercido desde la responsabilidad, sin censuras ni limitaciones.

El uso de la tecnología debe respetar el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen. Todos los usuarios, ciudadanos y profesionales, deberán velar por dichos derechos, según los términos establecidos por la legislación vigente.

La formación sobre nuevas tecnologías es un derecho y una obligación de todos los profesionales. Dicha formación debe incentivarse adecuadamente pues fomenta la transferencia del conocimiento y el desarrollo de nuevas competencias.

Se deben potenciar estrategias de trabajo en red mediante iniciativas concretas ligadas a la práctica profesional y tecnologías colaborativas que favorezcan la relación bidireccional con los pacientes.

Autores: #salud20Andalucia, @cuidadorasnet, @pacoxxi, @alorza, @randrom, @luisluque, @marianoh, @lineros55, @emilenko, @moilafille, @andonicarrion, @carlosnunezo, #comisiongestora, @Juany_Olvera, @goroji, @rafacano, @manyez, @cuidando_es_sfs, @bbelizon, @Perielvampi, @EnferEvidente, @JuanOdM, @flupianez, @CarlosMatabuena, @Ebevidencia, @spanamed, @drajomeini, @jbasago, @alesmismo, @ntonio_Reina, @fradiex, @natho47, @enfermera2pto0, @gallegodieguez, @clarabermudez, @bacigalupe, #healthglobal, @bainab @DCCU, @carlosgurpegui, @lolavellido

Este documento es una redacción colaborativa a partir de “Decálogo para una sanidad ciudadanocéntrica”, en Alberto Ortiz de Zárate: “Sistemas sanitarios más cercanos”, capítulo del libro “Salud 2.0: el ePaciente y las redes sociales”, Fundación Vodafone España, 2011.

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Las tres

Yo, tú, ella, nosotras, vosotras, ellas

Taller de autorretrato con Cristina Nuñez

…Y como estoy libre de ese ser, que creía tener, viviré simplemente, soltaré esa imagen que tenía de mí misma, puesto que a nada corresponde y todas, cualquier obligación, de las que vienen de ser yo, o del querer serlo.
María Zambrano.
“Adsum”, En Delirio y Destino, Madrid,
Ed. Mondadori, 1989, pp. 21-22

Cristina da y recibe energía con gran generosidad y esto hace que sea  apasionantemente fácil trabajar con ella. Cuando empezamos la sesión yo estaba realmente aterrada, no sabía qué iba a sentir cuando viera las fotos pero  cuando puso el disparador en mis manos su fuerza me rozó el cerebro y seguí adelante.

Después del primer ejercicio, mirando las fotos para elegir las que trabajaríamos, me guió, me acompañó y me cuidó, tejiendo ese hilo invisible que poseen las mujeres que saben quiénes son.

Juntas, hemos seguido tejiendo otros hilos a través de las fotos que he ido haciendo. Mezclados con mis propios hilos, los de Ana, los de Cristina, los de Alberto, Azahara, Lourdes…

Después de apretar el disparador algo cambia, algo se rompe, algo se recompone al mismo tiempo dentro de ti.

Gracias Cristina por estar aquí y entrelazar tus hilos, a través de la fotografía,  con los nuestros.

Conocí a Cristina Nuñez en el taller de autorretrato que organizó Citilab

Judith Scott

Judith Scott (Ohio, 1943-California, 2005)
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Texto: Peródico El País. 26.11.2006 por Júlia Luzán

La estadounidense Judith Scott teje sus esculturas como un insecto. Atrapa piezas, las anuda y envuelve en lana. Sordomuda y con síndrome de Down, esta artista ‘outsider’ ha logrado el reconocimiento internacional de museos y coleccionistas con sus insólitas obras.

Carl Hendrix sufre parálisis cerebral. Se mueve en silla de ruedas por la gran sala del Creative Growth Art Center, de Oakland (California, Estados Unidos).

Construye mesas y sillas utilizando como referencia métrica su propio brazo largo y delgado. Donald Mitchell, un hombre corpulento, dibuja hombrecitos negros y compone música. Dan Miller, un joven autista, traza líneas que se repiten una y otra vez, como el fruto de una obsesión.

Sentada frente a una larga mesa, una mujer diminuta con un original sombrero trenza y anuda telas en una singular escultura a la que envuelve de vez en cuando con sus brazos. Es Judith Scott, una de las artistas de este centro de arte californiano, fabricando sus enmarañadas piezas de hilo o lana. Ella, como Dan, Donald o Carl, encontró en esta institución para adultos con discapacidades físicas o mentales un camino para su expresión artística.

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Vestida con colores chillones, tocada siempre con extravagantes sombreros y con largos collares de cuentas, Judith Scott pudo haber sido uno de los personajes solitarios y silenciosos creados por el escritor Samuel Beckett. O quizá la protagonista de las obras del autor de Despertares, el neurólogo Oliver Sacks. Sordomuda y con síndrome de Down, Scott llegó a ser una figura destacada del movimiento outsider y sus obras forman parte de las colecciones más importantes de los museos dedicados al art brut.

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Ahora, su singular historia como artista ha sido llevada al cine por Lola Barrera e Iñaki Peñafiel. El documental Qué tienes debajo del sombrero, producido por Julio Medem, que pudo verse en la última edición del Festival de Cine de Valladolid y en el de Sevilla, muestra la vida de Judith y de su hermana gemela, Joyce, y el largo camino que ambas hubieron de recorrer hasta encontrarse.

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La sombra de Judith persiguió a Joyce toda su vida. El nacimiento de ambas mostró enseguida las diferencias. Un cromosoma de más las separaba. A los seis años, Judith dejó la casa familiar –“Una mañana me desperté y ella no estaba. Sólo recuerdo un espacio frío en mi cama”, explica Joyce– e ingresó en una residencia para discapacitados. “Dejamos de hablar de ella y así dejó de existir”, recuerda su hermana. Pero el conflicto estaba ahí, en las sensaciones nunca explicadas de las gemelas.

En 1986, Joyce consiguió la custodia de Judith tras observar en los informes médicos de las instituciones donde había estado su hermana un lapso de tiempo sin justificar y sospechar que podrían haber estado experimentando ciertas drogas con ella. Judith sufría de disquinesia, un movimiento continuo de la mandíbula, efecto secundario muchas veces de algunas medicaciones utilizadas en psiquiatría. En aquellos centros donde permaneció 36 años jamás se dieron cuenta de que era sordomuda. No le hicieron un diagnóstico adecuado, no estuvo bien tratada, ni siquiera hubo intentos de educarla, de adaptarla al mundo adulto. En sus 62 años de vida, Judith sólo estuvo “en libertad” alrededor de veinte. Nunca le enseñaron a leer ni a escribir, ni tampoco el lenguaje de signos. Vivió sumida en el silencio.

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La historia de Judith la descubrió Lola Barrera en un artículo en la revista de la Asociación Española del Síndrome de Down. “Lo leí y me quedé alucinada. Se lo conté a Iñaki Peñafiel, que en ese momento se planteaba hacer una película, y nos lanzamos”. Las casualidades que siguieron empujaron el proyecto como una locomotora. La productora ejecutiva de la película, Gemma Cubero, tenía amigos en San Francisco que conocían a la hermana de Judith, Joyce. A partir de ahí, todo fue cobrando forma.

Contar la vida de Judith ha supuesto un antes y un después para los directores del filme, que se han volcado en él con absoluta ternura. Cuenta Peñafiel que descubrió en la escultora norteamericana a una persona muy inteligente con la que enseguida pudo establecer una comunicación fluida. “En cuanto empezamos a rodar, desde el primer momento me puso las condiciones en las que podía trabajar. Era ella quien con un gesto me señalaba cómo debía colocar la cámara y a qué distancia. Si me acercaba mucho, me daba un manotazo. Me pegaba tortas porque estaba de mí hasta las narices, para luego abrazarme y comerme a besos. Rodar esta película”, afirma, “me ha cambiado la percepción de muchas cosas; por ejemplo, la forma de acercarme a la gente, o la manera de mirar. Es fascinante lo que hacía esta mujer. Era como un personaje de comedia. Me recordaba a Buster Keaton. Era divertidísima”.

Acabada la II Guerra Mundial, un psiquiatra de la Escuela de Viena, Leo Navratil, ayudaba a sus pacientes animándoles a exteriorizar sus traumas mediante dibujos. Entre las montañas de garabatos, Navratil descubrió unos cuantos que le gustaron. Se los envió al pintor francés Jean Dubuffet, quien al verlos acuñó el término art brut para designar las obras artísticas libres de toda influencia. “Los mecanismos psicológicos de los que surge la creación artística tienen tal naturaleza que, o bien deberían incluirse en el terreno de la patología, y considerar a todos los artistas como psicópatas, o bien habría que extender los límites de la normalidad para que abarquen la locura”. Éste es el arte sin razón, algo intuitivo, el ideal de cualquier artista que persigue dejar de lado lo racional y trabajar desde lo más profundo. Un arte creado al margen de la cultura oficial que Roger Cardinal, un crítico de arte inglés, amplió en 1972 al campo de los artistas autodidactos, los outsiders, que no persiguen ser artistas famosos, ni ganar dinero, ni complacer a nadie.

Judith Scott es el mejor ejemplo de esa corriente. Su mundo interior afloró dos años después de llegar al Centro de Arte de Oakland. Al principio, Judith se sentaba en la silla y emborronaba papeles sin más. Un día, Silvia Seventy, una de las artistas que enseñan allí, le ofreció una madeja de hilo y unos palos de madera. Y todo cambió. Se iniciaba un proceso de creación sorprendente. Con telas y lanas, unos materiales utilizados desde siempre por las mujeres, Judith inició su inesperado despegue hacia el estrellato. Sus obras crecían poco a poco en tamaño y forma hasta que llamaron la atención de la dirección del centro y de John MacGregor, un psicólogo e historiador del arte que escribió en 1999 Metamorphosis: the fiber art of Judith Scott. Fue a partir de ahí cuando llegó el éxito comercial de Judith. Sus bolas de lana adoptaban cada vez figuras más caprichosas. Pies, pájaros, siluetas… El mundo silencioso de la artista irrumpía con fuerza en la realidad y sus esculturas comenzaron a cotizarse al alza. Hoy alcanzan precios de 15.000 a 20.000 dólares, y los museos de art brut de Lausana, Baltimore, Tokio, Dublín, además de galerías y coleccionistas privados, han adquirido muchas de sus obras.

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Como un ave de rapiña, Judith Scott afanaba cualquier objeto que se cruzara en su camino. Bobinas de cartón, zapatos, sillas… y, lo mismo que una gran araña, tejía con ellos sus nidos, atrapando cuanto advertían sus ojos. Con los años creció como artista. Sus manos le proporcionaban seguridad, y ese aplomo se fue reflejando también en su forma de vestir. Su pequeña figura de metro y medio se llenaba de collares coloristas, como caramelos de fresa y limón. Cuidaba mucho su aspecto. Alrededor de la cabeza se anudaba largas bufandas, y encima, como colofón, siempre un sombrero. “Cuanto más aumentaban sus obras, cuanto más reconocimiento recibía, más adornos se colocaba. Era una expresión de su autoestima”, reconoce Joyce Scott.

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Pero lo más sorprendente es el interior de las esculturas de Judith Scott. Aparecieron en el interior tesoros de desechos, como si de la cueva de Diógenes se tratara. Una evidencia de la cleptomanía de la artista. Allí aparecieron no sólo los carretes de las lanas que utilizaba habitualmente, sino un enorme ventilador roto, una bicicleta, sillas, bolsas de patatas fritas, las luces del árbol de Navidad, mantas, zapatos de tacón… incluso un gran carro de supermercado que un día un mendigo abandonó a la puerta de la institución californiana.

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La araña que atrapa, envuelve sus capturas y teje, una figura a la que remiten las obras de la escultora norteamericana, fue otra de las sorpresas que experimentaron Lola Barrera e Iñaki Peñafiel al conocer a la familia Scott. “Todo eso estaba en el guión que preparamos para nuestra película y de repente, cuando conocemos a Joyce, la hermana gemela de Judith, nos enteramos de que su marido es un reputado documentalista de arañas”. El azar del arte. Lola Barrera, madrileña, de 46 años, ejerció como médico de familia en el País Vasco durante diez años, hasta que pidió una excedencia para dedicarse a la pintura. Sus obras, de una abstracción monocromática, se exponen en estos días en la galería de la librería Ocho y Medio de Madrid. La conexión con la historia de Judith tiene también mucho que ver con su mundo personal. Lola Barrera es madre de una niña con síndrome de Down, y la experiencia que vivió en Oakland con Judith y Joyce Scott le ha calado muy hondo. “Ver a los artistas de este centro, gente que en teoría consideramos desgraciados por su limitación y su discapacidad, es impresionante. Cualquiera de nosotros firmaría por pasar un solo día como ellos allí”.

El Creative Growth Art Center es una institución artística, no es un centro de terapia. Se fundó en 1974 y desde entonces los discapacitados que allí acuden han producido cerca de 450.000 piezas. “La energía que hay allí es algo increíble. El éxito de este tipo de institución es que funciona de forma independiente; es un centro subvencionado a través de fundaciones privadas y se financia también con la obra de los artistas”, comenta Barrera. Fascinada por lo que vio, tiene la firme idea de intentar montar una institución de este tipo en España.

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Iñaki Peñafiel nació en Madrid hace 39 años. Ha dirigido tres cortometrajes, uno de los cuales, Amigo no gima, fue candidato en 2004 a los Premios Goya. Peñafiel se entusiasmó enseguida con el proyecto: “La historia de Judith me pareció desde el principio un guión de película. Conocerla me emocionó. Ver cómo combinaba los colores, su sensibilidad para los tonos, me convenció de que es una artista buenísima”. Ambos tuvieron claro que la suya no era una película de ficción. “La motivación fundamental era conocer qué se escondía dentro de Judith, por qué fabricaba esas esculturas. Ése es el misterio que la película persigue”. Judith Scott (Ohio, 1943-California, 2005) creó en silencio ese inmenso mundo vivo y sorprendente.

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Judith

Más allá de la imagen perfecta

Jo SpenceJo Spence (1934-1992)

Fotógrafa.

Enferma de cáncer en sus últimos años su trabajo se centró en la auto representación y en los estereotipos de la belleza y la salud, ampliando así sus reflexiones y prácticas sobre los modelos de representación social a través de la fotografía, un proyecto artístico que se nutría de las tradiciones fotográficas menores (como las tradiciones de la fotografía amateur proletaria de entreguerras), de los usos privados de la fotografía (como el álbum familiar) y de la cultura popular de los medios impresos, así como, en el ámbito teórico, de las aportaciones del feminismo y del pensamiento de izquierda postestructuralista a las teorías de la representación.

Exposición en el Macba. 2006

Exposición que me dejo impactada y que lamentablemente ya no podeis ver

Publicaciones:

Jo Spence. Más allá de la imagen perfecta. Fotografía, subjetividad, antagonismo


La práctica documental a examen. El signo como espacio de conflicto

De dónde no se vuelve

Alberto García-Alix.Alberto García-Alix Fotógrafo

Junto a Alberto se camina en círculos. Se gana tanto como se pierde. Se ríe uno mucho y luego, al poco, se pregunta uno de qué demonios se andaba riendo”.
Ray Loriga.

Remedios Varo

Remedios Varo

1908, Anglès (Gerona)1963, Ciudad de México

angustia

Angustia

Apartalos_que_voy_de_paso

Apártalos que voy de paso
armonia
Armonía

Cuba

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cuba11

cuba12

cuba13

cuba14

Islas Griegas

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grecia3

Recuperando la atopía

recuperando la atopía

África

africa

africa

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africa9

africa10

africa11

Amsterdam

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amsterdam6

amsterdam5

Camogli

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camogli3

Yo y Él

Madrid. 1982

madrid